VAV III Testimonio desde El Otro Lado




Y puede que te encuentres a ti mismo

viviendo en una pequeña caseta 
Y puede que te encuentres a ti mismo
en otra parte del mundo.
Y puede que te encuentres a ti mismo
tras el volante de un gran coche.
Y puede que te encuentres a ti mismo
en una casa preciosa,
con una esposa hermosa.
Y puede que te preguntes a ti mismo:
"Bueno... ¿Cómo llegué aquí?"


Y puede que te preguntes a ti mismo:
"¿Cómo hago que esto funcione?"
Y puede que te preguntes a ti mismo:
"¿Dónde está ese gran coche?"
Y puede que te digas a ti mismo:
"Esta no es mi preciosa casa".
Y puede que te digas a ti mismo:
"Esta no es mi hermosa esposa".

Lo mismo que siempre fue.

Disolviendo agua y sacando agua,
hay agua en el fondo del océano.
Bajo el agua, lleva agua,
quita el agua del fondo del océano.

Y puede que te preguntes a ti mismo:
"¿Qué es esa casa tan bonita?"
Y puede que te preguntes a ti mismo:
"¿A dónde va esta autopista?"
Y puede que te preguntes a ti mismo:
"¿Tengo razón? ¿Estoy equivocado?"
Y puede que te digas a ti mismo:
"¡Dios mío! ¿Qué he hecho?"


Ahí viene un tornado,
aquí viene el tornado.
Lo mismo que siempre fue.
Lo mismo que siempre fue.
Lo mismo que siempre fue.
Lo mismo que siempre fue.
Una vez en la vida,
deja que el agua me contenga.
Dejando que pasen los días.


Talking Heads - Una vez en la vida.




 Por supuesto que a lo que el lector tiene acceso son las palabras de un muerto. Mis recuerdos y expectativas son tomadas por algún iniciado que las encontró en un enjambre de encriptaciones y por curiosidad o simple doble juego las publica abiertamente en lo que ahora empiezan a llamar "redes". Dejé claramente expuesto entre mis escritos que aquel que siguiera el relato también sería un muerto al llegar. No importa. Ya no puedo saberlo y mientras ordenó mis pensamientos especulativos me pregunto cuántos de los cientos de proyectos en marcha terminaron exitosamente. La última década de mi actividad en la infiltración de la Inteligencia de la Inteligencia fue en un box rodeado de otros veteranos, entre pilas de expedientes decidiendo que digitalizar y que volver a enviar al grupo de archiveros de Oak Island o como le decimos los Javier SI, "La Santa Sede". Ahí, otra vez, volverán a evaluarse que papeles son sacros y cuáles son impíos. Son las 4am. Contesto mails con tres direcciones diferentes, con mi primer café, con una tv encendida, mirando Todos los Hombres del Presidente por vigésima vez, pensando otra vez, como cada madrugada, en el ritmo enloquecedor con el que se van los minutos de mi agobiante vida, en tanto releía una operación que solo aquellos que tienen el derecho a manejar el rebaño llevarían a cabo.

En JFK de Oliver Stone, aparecía un fotograma, una imagen que según nuestros analistas no correspondía con la época a la que se hacía referencia. Raro, en un soldado jesuita como Stone, dejar escapar un detalle así, o tal vez había recibido una "sugerencia" de otra línea para enviar un mensaje. En ese fotograma, en una esquina de New Orleans se distinguía un dato preciso sobre la administración Nixon, obvio solo relevante para los primeros 70' y que exponía a aquellos que aún estaban vivos en los 90' y habían firmado ciertos documentos. 

Años después, con datos que anticipaban el desastre Katrina, un grupo de Javier SI, posterior a la devastación eliminó del paisaje urbano, ese detalle que aparecía en el fotograma de esa película del 91', tal vez visto por millones y, posiblemente nadie le haya dado importancia. Te preguntas por qué La Orden es tan influyente? Por qué es tan poderosa? Porque no está en los detalles. Es los detalles. Crea el conflicto, el debate, las partes que combaten y la capitulación final. Eso es "El Mal"? No. El mal es todo. Nosotros solo dosificamos la cantidad de Mal que corresponde a cada época, a cada rebaño, para controlar el balance que permite que este estúpido planeta siga girando. El mal es como el frío. El frío es lo que está. No hay fuente de frío, solo de calor, como para nosotros es el sol. Sin el sol solo hay frío. Lo que las ovejas llaman El Mal es lo que está siempre y para siempre está en la conciencia humana. El Mal no es el poder de ocasionar dolor al otro, es justamente la percepción pétrea que tiene el rebaño de que la elite puede dañarlo cuando lo desee. Por otro lado, mi compresión de esta realidad es algo soberbia. La Orden controla los organismos de inteligencia del mundo porque está formada por los mejores. Mejores en todo. Sino cómo explicar que lleva siete siglos resguardando, con éxito, el poder de doscientas familias patricias que crearon Roma.

Aburrido, en el otoño europeo, dentro de una casa de seguridad, mientras un par de colegas custodian a un tonto que dijo "bomba" en el aeropuerto de Lárnaca, examino digitalizaciones sobre un viejo triángulo: Berna, Roma, Buenos Aires. Argentina siempre me resultó un lugar estratégicamente apto para trabajar, pero despreciable desde el punto de vista operativo. Fui pocas veces convocado para operar allí, pero siempre tuve que lidiar con sus funcionarios corruptos y codiciosos, creídos de que poseían formación cultural y estaban en "el juego internacional". No solo eran brutos en las formalidades diplomáticas, además eran capaces de sobornar a un empleado de hotel para sacarse una foto con un agregado cultural o encargado de negocios de un paisucho ex Urss con el que pudieran contrabandear armas para vendérselas a sus miserables vecinos.

Me repugnaba tanto esa venalidad pueblerina que una vez que terminé mi tarea de infiltración, solo asesiné a dos argentinos, pero no los comí. Momifiqué parte de sus restos y los guardé en una baulera alquilada de un edificio de monoambientes de la calle Uspallata que alquilé a nombre de Constanze Manziarly(dije que era su sobrino) y allí quedaron, supongo hasta que el débito del importe dejó de efectivizarse con mi muerte. El resto de las sobras de los argentinos lo preparé estilo bolognesa y lo conservé para la madrugada siguiente que se los serví a mis perros, compañeros de cacería en un campo de Dolores, donde fui invitado por un fiscal de la zona que utilizamos para cobrar una deuda con un dealer de la farándula que se quedó con la escritura de una propiedad, que justamente era de La Orden, sobre Avenida Del Libertador, y que le facilitamos a diversas autoridades, cada vez que nos abrieron la puerta del libre tránsito por el país.

Entre lo último digitalizado y separado para "futuras operaciones financieras" están los documentos de lo que se llamó Traspaso de Guardia Suiza y que en realidad fue la compra del sillón presidencial o como le dicen los argentinos El Sillón de Rivadavia. Yo nunca estuve en los equipos que operaron para los golpes en Sudámerica, hayan sido utilizando militares o cuando vaciábamos los bancos centrales, siempre con un Ignacio S0 dirigiéndolo e inflando sus saldos con papelitos de colores.

El Traspaso de Guardia Suiza, fue complejo pero se efectivizó mas rápido de lo que todos suponían. Según los registros detallados, y que ahora releo para archivar, cuando todavía el presidente era un aportante de los Caballeros de Malta, Fernando De la Rúa, y el brazo ejecutor de nuestras políticas era Fernando De Santibañes, a quien teníamos jugando en tándem con otro de los equipos Ignacio S0, Domingo Cavallo, que a su vez habíamos utilizado para terminar con un eslabón que quedó demasiado expuesto: Alfredo Yabrán, a quién construimos desde cero hasta hacerlo el gerente de un holding de empresas, de las cuales sobresalía Juncadella, pero en realidad las utilizamos para transferir drogas a Europa y lubricar un canal de fondos negros que quedaron congelados en San Sebastián, desde la época de las Ratlines, cuando cruzamos a los jerarcas nazis por el Atlántico, y depositamos oro, obras de arte y francos suizos en España, Argentina y el sudoeste asiático. Cada vez que hubo un cambio de jefe del peronismo hubo una operación financiera que lo sustentó y la firma de documentos "negros". O sea, la jefatura del fascismo se compra. No se hereda. Cuando el juego terminó para De la Rúa y sacamos a nuestros equipos a agitar las calles, lo que en realidad sucedía era un cambio en la titularidad de La Corporación. La Corporación es el nombre con que La Orden identifica a su brazo ejecutor en Argentina, donde simplemente lo llaman Peronismo. Las toneladas de oro, platino y joyas que se recibieron en Buenos Aires para alojar a nuestros perseguidos alemanes y croatas, además del flujo de dinero que se venía invirtiendo desde 1942 para generar el 4to Reich y tomar el poder fueron luego transferidos y reconvertidos en cuentas de bancos alemanes y suizos, tanto en Buenos Aires como en Berna, Ginebra, Roma y Bruselas. Parte de esa enorme fortuna fluctuó entre peleas internas de los siempre fámelicos argentinos que se robaban el dinero entre ellos. Cuando Juan Domingo Perón no pudo recuperar parte de lo que La Orden le había confiado, lo sacamos del poder. Firmó, finalmente años después el traslado del seguimiento de los valores a manos de Francisco Franco, quien delegó posteriormente esa responsabilidad en Licio Gelli, que una vez que Perón entregó la totalidad de los números de cuenta que se le reclamaban, lo devolvió al poder, junto con el cadáver de su segunda mujer, que en el proceso de embalsamamiento se le implantaron cinco placas de titanio en forma de estrella flamígera en la base del cráneo con los números de cuentas suizas grabados en cada una de ellas. 

A las cuatro de la tarde voy por mi tercer café, hice boxeo temprano a la mañana, desayuné dos huevos revueltos y me fui a leer un dossier sobre la trampa que envolvió a Sadam y como un equipo de "Dux", que son la élite de la élite, fraguó el informe sobre desarrollo de armas químicas. Luego, el almuerzo con dos colegas y diálogos especulativos sobre cuánto duraría Putin en el poder, un Ignacio S0, y cuántos de los nuestros irían a Rusia a trabajar para los Oligarcas.

Me queda todavía un largo rato para chequear los registros del último Traspaso de Guardia Suiza. El gobernador Kirchner recibió 600 millones de dólares por una intermediación de Domingo Cavallo, luego de transferir los activos de la petrolera estatal YPF a nuestra compañía en Madrid. Meses antes de que quebraramos el flujo de efectivo en dólares de Argentina, Cavallo pactó con Kirchner el traslado de los 600 millones de dólares a las cuentas "Cruz Roja" del Lombard Odier Darier Hentsch & Cie, que se tomarían como depósito y pago para el acceso a la cobertura de todo tipo de actividades que generaran valores y estos fueran depositados en las sedes de los bancos asociados en otras partes del mundo como Cayman o Panamá. Además el depósito en efectivo franquea la posibilidad de conservar las llaves de las cajas de seguridad donde se guardan los documentos e informes de los tratados entre las embajadas de Argentina, Alemania y del Vaticano sobre el ingreso ilegal a Buenos Aires de ciudadanos alemanes buscados por los aliados y luego por El Mossad. Tanto Kirchner como su familia serían protegidos por La Orden mientras no violaran los tiempos establecidos para hacerse del dinero y/o valores depositados en las cuentas antes mencionadas. Leo los resúmenes de la época de nuestros operativos sobre el tiempo que tardó en efectivizarse el traspaso del poder, ya que el caos político hizo que un intermediario, en este caso Eduardo Duhalde, fungiera como presidente y culminara la tarea de resetear el control del Banco Central. Para el 2003 La Orden se había apropiado de mas de la mitad de la banca privada, y saneado las cuentas del principal Banco que controlaba, El Río, de la familia ultra católica Pérez Companc, cuya casa matriz era la espalda de La Catedral de Buenos Aires, a escasos metros de la tumba profanada del jesuita José de San Martín.










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