VAV III Arreando al Rebaño

 




Y ella estaba tumbada en la hierba
Y ella podía oír la respiración de la carretera
Y podía ver una fábrica cercana
Ella se asegura de que no está soñando
Ver las luces de la casa de un vecino
Ahora está empezando a levantarse
Tómate un minuto para concentrarte
Y ella abre los ojos

El mundo se estaba moviendo y ella estaba allí con él (y ella estaba)

El mundo se estaba moviendo ella estaba flotando por encima de él (y lo era) y ella estaba


Y ella estaba a la deriva por el patio trasero
Y se estaba quitando el vestido
Y ella se movía muy lentamente
Levantándose sobre la tierra
Moviéndose al universo
A la deriva de esta manera y de esa
No tocar el suelo en absoluto
Por encima del patio


Ella se alegró de ello... sin duda al respecto
No está segura de dónde ha ido
No hay tiempo para pensar en qué decirles
No hay tiempo para pensar en lo que ha hecho
Y ella era

Y ella se miraba a sí misma
Y las cosas se veían como una película
Tenía una elevación agradable
Se está moviendo en todas direcciones

Unirse al mundo de las personas desaparecidas
Falta lo suficiente para sentirse bien

And she was
And she was
And she was
And she was
And she was


Solo quería ser un fucking genio. Pero no nací con la brillantez necesaria. Apenas algo de imaginación y rapidez mental para tomar decisiones en instancias extremas, es todo lo que me otorgó El Creador. Mi deseo de interpretar la curva final del espacio tiempo no se cumpliría nunca. No es una cuestión de esfuerzo. No es un deporte extremo al cual el entrenamiento te acerca a una meta. No, o tenés la capacidad mental o sólo caminas por los bordes pero no interpretas el todo. Sin embargo, mi apetencia por navegar los infinitos ríos de la física continuó hasta mi perdida final.

Al tiempo que recordaba mis primeros intentos por ingresar al mundo de la astronomía, cuando me entrenaban para resistir el dolor, el hambre y el frío y tenía que cursar si o si materias de grado de derecho canónico, estaba trabajando sobre la primera máquina de criptografía. Creada por León Battista Alberti en el siglo XV, basada en dos discos centrados que giran conteniendo símbolos ambos. No recuerdo donde leí algo al respecto sobre el mismo tema, pero me llamó la atención porque esos escritos se titulaban con el alías del autor: QODYFYQADO.

Es lunes y estoy esperando órdenes, en uno de los cuartos de inteligencia que se encuentran en los túneles que unen El Vaticano con el Palacio Farnese. Nuestras granjas de hackers corren paralelas a los pasillos que visitan los turistas con pase de acceso a esas milenarias catacumbas. Algunas zonas tienen doble espejo. Allí, a veces, observamos a los que transitan con los guías, sin que ellos, obviamente, nos puedan percibir. Cada tanto elegimos alguno para "caminarlo". Lo hacemos seguir, colocarle un chip en la mochila o maleta y monitorearlo durante un tiempo. Una vez que tenemos sus movimientos básicos copiados en nuestra base, tal vez llegado el momento los usemos para trasladárselos a algún camarada en apuros judiciales y prepararle una coartada. Lo llamamos "el gemelo ignorante".


Los discos centrados de Alberti me dieron la idea para mi máquina de alimentar a los cerdos. Me encerré durante un par de días para pulir el diseño, mientras escuchaba la Polonesa N°6 Heroica de Chopin. Estábamos en las afueras de Portland, entrenando a los que más tarde se harían llamar Proud Boys. Los reclutamos en base a cuentas de Facebook, a las que tenemos acceso irrestricto- y podemos encontrar publicaciones con discursos extremistas-. Apuntamos a ex policías, marines y suboficiales de otras fuerzas, dados de baja por actos de racismo o excesos en operativos antidrogas. Para nosotros era común armar de conceptos antisistema y entrenamiento militar a células que algún día se podrían activar. O no. Pero el objetivo es poseer todos los aspectos sociales cubiertos. Si hay que tomar las calles a favor de los negros, o a favor de los abortistas, o copar un mitin político pro armas, necesitamos tener lista la milicia obediente. Se activa con incentivos de dinero y lugares de poder. La mayoría de las veces no acceden  ni a lo uno ni a lo otro. Y si cabe la posibilidad de que algún soldadito nos deje al borde de descubrirnos, lo hacemos volar como fanático de Alá. Siempre hay variantes para escapar de las luces de la mala publicidad. Estamos aquí para mandar. No para explicar porqué mandamos. Un par de red neck, no entendieron como funciona la maquinaria de la obediencia. Entonces puse en funcionamiento mi propia maquinaria. No lo pude evitar. Superó mi estrecho nivel de tolerancia. Visualicé con rapidez lo que tenía que hacer. Primero los até con precintos espalda contra espalda, dejando libres los dedos hacia afuera. Luego los coloqué sentados en una plataforma que giraba con la ayuda de la rueda del molino, a escasos metros del chiquero donde los cerdos gruñan de hambre. Con mi daga toledana corté uno a uno sus dedos, de forma alternativa, aprovechando en cada vuelta de la plataforma, la vista que les dejaba observar como los famélicos animales degustaban de sus falanges. Para terminar la faena, solté a varios cerdos para que se satisficieran a gusto comiendo directamente de la rueda de la mala fortuna. El resto de los reclutados entendió todo. Maquinaria y engranajes. Yo soy el operador de la maquinaria. Ellos los engranajes. 

El recuerdo de la gloria de mis maestros me incentiva a mejorar. En los 60´mi líder de grupo fue quien sentó frente a una pantalla al precoz John John y le hizo observar por vez primera, la película de Zapruder, en la cual medio cerebro de su padre vuela por sobre su hombro y es recogido por su madre, en tal vez, la escena cúlmine de la historia moderna. Años después, un elite de los Ignacio S0, dejaría sin instrumentos de geolocalización la avioneta del joven Kennedy. Otra muestra de trabajo brillante y detalles pulidos al extremo.

Mientras todos estaban distraídos mirando la persecución a O.J. Simpson y la ceremonia inaugural del Campeonato Mundial de Fútbol de 1994, uno de nuestros operativos, El Subcomandante Marcos, guerreaba con el ejército mexicano, a nombre de una revolución que nunca llegaría, pero abriría las puertas a la nueva conducción de los carteles de la droga en tierras aztecas, ya que en 1993, habíamos sacado del camino a Pablo Escobar, por ser un burdo informante de la CIA. De Colombia a México. Un tramo corto, pero fundamental. Además sin Bush en la presidencia de Estados Unidos, el juego debía cambiar al control operativo del tráfico a tierras de su socio, Juan Carlos de Borbón.


"Cero, uno, uno, dos, tres, cinco, ocho, trece, veintiuno, treinta y cuatro, y

demás. Es la secuencia de Fibonacci. Cualquiera podría observarla y no encontrar

una pauta, pero está ahí, delante de nuestras narices (cada uno de los numerales

que aparecen es igual a la suma de los dos anteriores)".*

Cada magnicidio, guerra o estallido social que generamos planteó un Nuevo Orden Mundial. El 28 de junio de 1914 fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando de Austria, originando la primera guerra mundial, en 1919 el Tratado de Versalles y en 1933, el ascenso del nazismo al poder. Reyes y Peones. Cada jugada pensada por la superior mente de la Orden. Cada Jaque Mate implica el inicio de otro ciclo. Más cruel, más devastador. Pero los Reyes siguen siendo Reyes y los Peones siguen siendo Peones. El dramático cambio que se produce en la Sociedad es igual a la suma de los dos Ordenes anteriores.


Estoy en el sótano debajo del Aula Pablo VI o Sala Nervi. Parte de esa construcción descansa más allá del límite con Roma. De aquí podemos transitar hasta una salida cerca de Piazza di Spagna, a través de las catacumbas. El enorme sótano en realidad es una serie de oficinas que hacen a la vez de archivos y box de trabajo. El sector en el que me ubico para archivar y descartar expedientes se llama Athanasius Kircher. Parte de mi educación la tomé de los escritos de Kircher. Mi tesis de grado se basó en la complejidad de sus estudios para la época en la que vivió. Para La Orden, Kircher es el Leonardo jesuita. Tuve la posibilidad de leer algunos de sus escritos en latín. Por ejemplo "Ars Magna Sciendi Sive Combinatoria". En el prólogo se destaca una frase: "Nada es más hermoso que saberlo todo".


Fue cuando empecé a consumir NZT. Hastiado de los sueños recurrentes que me producía el LSD, que para visualizar las escenas posibles, me suministraba una semana antes de cada operativo. El NZT te pone en circulación todas las preguntas y las respuestas y te las ordena. Es un programa dentro de otro y de otro como una matrioshka de ceros y unos. Pero no se agolpan como tontos corderos buscando la salida. Se alinean estéticamente formando una Rosacruz de conclusiones prácticas.

De sus estudios sobre astrología y magnetismo obtuve mi obsesión por los avances de la astronomía en el siglo XX. Espero tener la oportunidad de nombrar un cuerpo celeste que descubra antes de mirar de cerca los cuerpos celestes. 

Entre viajes astrales con NZT y Polonesas, capturé la última actualización de Gliese 667. Lo observé porque seguí una secuencia que utilizó Kircher para estudiar los jeroglíficos egipcios. 

Gliese 667 es un exoplaneta. Utilizo un telescopio de la Orden, instalado en una casa de seguridad de tres pisos en Roma, a la que accedo, también, vía catacumbas. Cuando estoy allí, disfruto de seguir las fases de Gliese 667, y las observo al tiempo que suena de fondo el Piano Concerto N°1 de Tchaikovsky, ejecutado por Martha Argerich. La denominación alfanumérica de Gliese, vaya casualidad, es la secuencia codificada de mis objetivos pasados a retiro forzado. Cada muerte no fue un capricho del destino. Estuvo deliberada en la mesa de los Maestros. Y significó un paso más en la dura tarea por retener el poder. En mi lápida, en uno de los cementerios regenteados por El Vaticano sólo dirá: Gliese 667.




Finales de los intensos 70´. Esa vez El Generalato de la Orden me encargó activar el Protocolo de Control Superior. Mi aspecto físico, mezcla de piamontés con eslavo oriental, me daba la posibilidad de mezclarme en diversos grupos sociales. Me enviaron a la isla de Cuba, el centro neurálgico jesuita en el Caribe, para infiltrarme en la red de prostitución masculina. Ingresé bajo la identidad de Jean-Xavier Gagarin. Una vez que obtuve la cantidad de corderos necesarios para la operación, pasamos a la etapa química. Les inoculamos un virus fabricado en la Base Fort Detrick, en Maryland. Se denominó MK-Naomi, desarrollado por la División de Operaciones Especiales.

Para que el cordero, una vez activado, concrete la operación para la que se lo preparó, primero hay que dejarle en claro, cual sería la consecuencia de no obedecer correctamente. Una vez inoculados, mientras ordené que pusieran en el equipo de sonido "Canción de la India", de Nikolái Rimski-Kórsakov, violamos a los corderos de la noche gay de La Habana, con fasces que traje especialmente desde Roma.

Cuando los habíamos agrupado en un viejo local, cerca de la Bodeguita del Medio, giraban y nos hacían gestos obscenos. Faltaba disciplina. Utilizamos las fasces y luego les amputamos sus indisciplinados anulares.



Finalmente los hicimos caminar trece pasos sosteniendo en la mano izquierda el anular amputado, mientras los embarcábamos.

Les cauterizamos las heridas y los dividimos en grupos, ya dispuestos  para ocupar tres balsas, las que subimos desarmadas a un pesquero de falsa bandera colombiana y luego ya puestas en el mar, a 200 kilómetros de la costa de La Florida, de noche y lejos del alcance de guardacostas y aviones de reconocimiento, las flotamos hacia su nuevo destino, que monitoreamos desde el aire hasta el espacio aéreo de USA. Las balsas llevaban el inicio de una nueva enfermedad. Otro trabajo perfecto para mantener al rebaño ocupado, sin molestar en el recuento de nuestras riquezas.

Ya habíamos probado con este Protocolo en Africa, y el resultado había sido óptimo. Ahora desde Cuba llevaríamos el ensayo a otro nivel. Lo lanzaríamos en forma de misiles humanos hacia Miami y San Francisco. Esos misiles se llamarían VIH.



Más de 20 años después, estoy procesando el expediente de aquella exitosa operación cubana. Es el año 6006*. Me explicó: Los masones no siguen el Anno Domini sino el Anno Lucis,(Lucifer) conforme la cronología de James Ussher, el presbítero irlandés del Medioevo, que situó la Creación entre el año 4000 y el 4004 antes de Cristo. Me gusta tomar de referencia el 4004- a veces utilizo ERROR 404 para referirme a ello, e imagino a los Talking Heads componiendo al respecto-. Me llegan nuevas instrucciones a mi casilla de mail. Pero esta vez provienen de una Logia a la que pertenezco desde mi época de universitario. "Freemasons Tavern", Capítulo Roma. Mis hermanos de logia se manifiestan anualmente. A veces para notificarme de una reunión formal, otras para acercarme información. Firman con su nombre fraternal y se identifican:


Quieren saber si, en alguna de mis visitas a Buenos Aires, pude comprobar si hay miembros activos de la Logia Lautaro. La verdad no recuerdo. Argentina y sus miserables ciudadanos ovejeriles me repugnan, como ya lo he manifestado anteriormente. Tengo que buscar entre mis notas de viaje. Posiblemente también encuentre los apuntes de algunas operaciones en las que tuve que utilizar más músculo que educación. Nunca fui de los ejecutivos. En ocasiones, y con apoyo de otro equipo, tuve el placer de utilizar armas blancas, que prefiero en cuanto surge la oportunidad de asesinar por mandato. Tres veces pude apuñalar en el ojo derecho, y de una sola vez terminar con el objetivo, de manera limpia y dejando la marca que correspondía para que los traidores supieran a quien pertenecía el encargo. Sólo una vez, de esas tres, pude darme el placer de hacerlo escuchando Rhapsody in Blue, de George Gershwin. Si, lo sé. Soy un romántico.



Parte de los ritos y costumbres, son adaptados por los guionistas de Hollywood en diversas películas, disimulados en los diálogos e imágenes, según las controversias de cada época. El ojo que todo lo ve, a veces es expuesto sin que el espectador perciba el mensaje oculto. No es nuestro interés que entienda, sino que asimile la obediencia al primer estímulo visual. Supe que se preparaba un guion para un film que asumiría como director, el mejor alumno de la Orden en Los Angeles: Mel Gibson. Su misión es la de filmar y llevar a las salas del mundo nuestra versión del Calvario del 33. Me sentí halagado cuando se refirieron a la pulsión de apuñalar en el ojo derecho. Mi camino había sido el correcto rumbo a la grandeza de Horus. 





* Inspirado en la enorme investigación de Rodolfo H. Terragno.


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